Por: Economia.com.do
La globalización está bajo ataque desde diversos ángulos. Muchos de los argumentos recientes a favor de la globalización han sido puestos en duda. ¿Están en peligro los avances en materia de política comercial, migratoria y financiera de los últimos 20 años? En este artículo esbozamos el debate reciente sobre globalización desde tres frentes: la reciente crisis alimentaria; la crisis financiera y finalmente, el debate sobre la inmigración y relocalización.
Crisis Alimentaria: precios de los alimentos y política agrícola
Si bien los precios de los alimentos han bajado en los últimos meses dada la desaceleración económica mundial, los rápidos aconteceres en política comercial que ha traído la crisis alimentaria desde finales del 2007, donde países previamente agresivos en pro de medidas de libre comercio están ahora implementando medidas proteccionistas, han avivado el debate de la liberalización comercial. El ministro de agricultura francés, Michel Barnier, por ejemplo, ha propuso que todas regiones tengan su propia política agrícola como en Europa. Más aun, mientras algunos atacan las reglas de la Organización Mundial del Comercio en el área agrícola y critican la poca capacidad que han tenido (o tendrán) en evitar o mitigar la actual crisis de los alimentos, la OMC enfatiza la importancia de llegar a un acuerdo comercial en estos momentos con miras a reducir las distorsiones en los mercados internacionales.
El aumento en los precios alimenticios ha llevado tanto a países exportadores como importadores a tomar una serie de medidas – muchas de naturaleza proteccionista- para mitigar el impacto del alza de los precios en su población. Como hemos discutido en semanas anteriores, sin embargo, muchas de esas medidas resultan contraproducentes en el mediano y largo plazo. Tomemos como ejemplo el caso de los impuestos a las exportaciones como en el caso de Argentina o India. Estas tarifas, aunque reducen el precio doméstico de los productos en el corto plazo, eliminan el incentivo de los productores a producir más, llevando a una reducción de la oferta y más altos precios en el futuro. En este orden, el pasado Comisario Europeo de Comercio, Peter Mandelson, afirmó que mientras estas políticas persiguen la ilusión de seguridad alimentaria traen el riesgo de que caigamos en un “espiral proteccionista”.
La regionalización y las barreras al comercio hacen muy poco por la seguridad alimentaria o por el costo de la producción. El libre comercio, al mover la producción a las zonas donde la misma es más eficiente, reduce costos y asegura que la señal de precios llegue a los productores. Sí, es cierto que el libre comercio llevaría a un aumento en el precio promedio de los productos, pero es beneficioso tanto para los países desarrollados y en vías de desarrollo. El reto es compensar a los perdedores.
Crisis financiera y fondos soberanos de riqueza
Un segundo pilar de apertura se refiere al flujo de capital y tecnología entre países.
Tradicionalmente se había considerado que el mayor beneficio del libre flujo de capitales estaba relacionado con proveer recursos a países que estaban restringidos en cuanto al acceso a fondos necesarios para realizar inversiones y promover el crecimiento. Pero las tasas de ahorro no parecen ser realmente una restricción al crecimiento en los países pobres. De hecho, un artículo reciente de Dani Rodrik y Arvind Subramanian sobre la globalización financiera, motivado por la reciente crisis hipotecaria, pone en duda los grandes beneficios en inversión y crecimiento que muchos le atribuyen. En contraste, el debate actual se concentra sobre otros beneficios del flujo de capitales, en particular aquellos relacionados con la mejora en las instituciones y gobernabilidad, así como la transferencia de tecnología.
El mayor reto sigue siendo el cómo manejar el flujo de capitales para evitar situaciones de fuga y especulaciones contra el tipo de cambio. Aquí, el diseño de políticas económicas es hoy mucho más sofisticado que hace 10 años, y múltiples opciones existen sobre cómo controlar el momento y el tamaño de los movimientos internacionales de capital. Así, la pregunta no es si abrir o no la cuenta de capitales, sino cómo manejarla; Rodrik y Subramanian afirman que “es momento para un nuevo paradigma de globalización financiera, uno que reconozca que más no es necesariamente mejor”.
A las discusiones tradicionales sobre inversión extranjera, hoy en día hay que agregar un nuevo elemento: los fondos soberanos de riqueza o corporaciones gubernamentales de inversión. Países productores de petróleo, como Noruega, así como economías emergentes, como Rusia y países del Medio Oriente, tienen sus fondos. El valor estimado de estos fondos es US$ 2.5 trillones. Se estima que para el 2015 los fondos soberanos de riqueza pueden llegar a los US$12 trillones, sobrepasando las reservas oficiales mundiales en los próximos cinco años.
Los fondos soberanos de riqueza han generado cierta controversia y hasta escepticismo, tanto por el lado del tipo de inversión que se hacen en otras naciones con estos fondos soberanos (como por ejemplo, la compra de 20% de las acciones de British Petroleum por parte del fondo soberano de Kuwait en 1987, las cuales luego se vieron forzados a vender), como por preocupaciones de seguridad y posibles malas prácticas por parte de gobiernos de ciertos países. Esto pudiera resultar en la implementación de medidas de proteccionismo financiero. Por otro lado, el rol de estos fondos en la actual crisis financiera ha sido importante: las instituciones de servicios financieros de los países ricos recibieron alrededor de US$69 mil millones provenientes de ahorros de países en desarrollo en un período de 10 meses en el 2007.
Inmigración y relocalización
Pocos temas crean más polémica que la inmigración. Los argumentos a favor y en contra de la migración internacional son bien conocidos. La inmigración es muchas veces asociada con pérdida de empleo para los locales, criminalidad, problemas de integración y presión sobre los sistemas sociales; al mismo tiempo, los beneficios en términos de mano de obra barata, diversidad, juventud, talento y remesas, también son destacados. Asimismo, el debate de la globalización ha girado en torno al movimiento de las compañías alrededor del mundo en busca de mano de obra más barata, lo cual es asociado, nuevamente, con pérdida de empleos domésticos (la relocalización es la razón predominante que los americanos y los europeos perciben como la causa de pérdidas de empleo) pero a la vez con mayor eficiencia y reducción de costos.
En primer lugar, no toda inmigración es igual y las políticas deben reflejar las diferencias entre la inmigración legal, la ilegal y el asilo. Incluso dentro de la inmigración legal, algunos países desarrollados tienen políticas específicas para atraer aquellas personas con habilidades y experiencias determinadas, como es el caso de científicos en los Estados Unidos o enfermeras en el Reino Unido. En general, el saldo neto es favorable tanto para los países que reciben inmigrantes como aquellos que los envían. Pero algunos grupos, como en toda política, pierden.
Segundo, el modelo de competitividad de las últimas dos décadas centrado en la mano de obra barata – ya sea por inmigración o por la relocalización de las empresas – está dando paso a un nuevo modelo basado en una guerra mundial por el talento. Una encuesta reciente de trabajadores migrantes encontró que el perfil de estos trabajadores hoy día es de un nivel de educación universitario o de calificaciones profesionales, joven (menor de 30 años) y mujeres y hombres por igual.
Conclusiones
Los períodos de crisis no deben de llevarnos a perder de vista todo lo ganado en los últimos años, aún cuando siempre habrá perdedores. Lo que se necesita es políticas activas para manejar los efectos distributivos, sobretodo aquellos que actúan en perjuicio de los más pobres. Hoy, más que nunca, necesitamos estar abiertos al flujo de bienes, servicios, capitales, tecnología y personas. La República Dominicana está, sin duda, mejor hoy que hace 20 años; pero apertura significa también que las políticas económicas deben estar diseñadas con más cuidado que nunca. Es aquí donde está el reto y es aquí donde aún nos queda mucho por hacer.


