Por Economia.com.do
Hace más de un mes que Haití sufrió el terremoto más grande de su historia, el cual destruyó casi el 50% del Producto Interno Bruto y causó entre 200,000 y 300,000 muertes. La recuperación tomará años.
Dentro de la destrucción y desolación del pueblo haitiano, es importante reconocer la magnitud y la rapidez con que la comunidad internacional respondió y continúa respondiendo a esta catástrofe. De acuerdo con datos de las Naciones Unidas, se estima que se han prometido cerca de $700 millones de dólares (al 18 de febrero) para la fase de emergencia y la posterior reconstrucción. Estos recursos, sin embargo, todavía quedan cortos frente a los $1,442 millones requeridos para ayuda humanitaria, sobre todo para las necesidades en materia alimentaria y de recuperación temprana.
Muchos de los obstáculos enfrentados en las primeras semanas, como embotellamientos en puertos y aeropuertos y atrasos en la distribución de la ayuda, son hoy menos agudos. Sin embargo, un sinnúmero de retos permanecen, tanto para Haití como para la comunidad internacional. Queremos resaltar cinco en particular:
1. Crear la capacidad gubernamental para liderar el proceso de reconstrucción. La destrucción de oficinas gubernamentales y la falta de personal son un reto clave y urgente para las autoridades haitianas en el proceso de coordinar la reconstrucción. Esto, sin contar la débil capacidad de ejecución del gobierno haitiano aún antes del terremoto. Con esto en mente, la comunidad internacional tendrá necesariamente que jugar un papel clave en el manejo de la reconstrucción en Haití, sin violar la soberanía del gobierno haitiano. Por ejemplo, se espera una participación activa del ex Presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, enviado especial de las Naciones Unidas (Economist Intelligence Unit, EIU).
Una recomendación es crear, de forma temporal, una unidad específica y con atribuciones especiales para establecer prioridades y acciones necesarias para alcanzar objetivos precisos en el corto plazo. Esta unidad debe incluir expertos domésticos e internacionales, estos últimos con la experiencia en el manejo de procesos de reconstrucción (e.g., aquéllos que coordinaron los esfuerzos post-tsunami). El EIU enfatiza que el documento de Estrategia de Reducción de la Pobreza (PRSP, por sus siglas en inglés) puede guiar el plan de acción para la reconstrucción.
Igualmente importante, el gobierno haitiano debe mantener una campaña de información constante, ofreciendo al pueblo haitiano y a la comunidad internacional un recuento de los avances y retos en el proceso de reconstrucción.
2. Mejorar y sistematizar la gobernabilidad y rendición de cuentas de la ayuda internacional. La cantidad de recursos, provenientes de diferentes fuentes y en algunos casos atados a objetivos específicos, así como la gran cantidad de agencias ejecutoras y organismos internacionales, representan un reto para las autoridades haitianas. Dado que se prevé que esta ayuda se mantendrá al menos en el corto y mediano plazo, y que estos recursos se irán utilizando de manera gradual, es importante priorizar y destinar la ayuda a áreas estratégicas. Recomendamos crear un sistema de rendición de cuentas que incluya: un plan a corto, mediano y largo plazo del uso de esos recursos; las áreas y programas en que se vayan invirtiendo los mismos; y la recolección de experiencias y comentarios sobre los servicios provistos, a fin de mejorar la calidad de éstos. Todo esto con vista a realizar evaluaciones periódicas sobre la efectividad y eficiencia del gasto. A pesar de la desgracia, esta puede ser una oportunidad para Haití y la comunidad internacional para lograr una reconstrucción sólida y sostenible de la economía haitiana.
3. Seguridad. Afortunadamente Haití no ha experimentado, hasta el momento, problemas mayores de violencia. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, las precariedades que enfrenta el pueblo haitiano, tanto en términos de condiciones de salubridad, de empleos y de desolación, incrementan el riesgo de inseguridad social. Además, existen riesgos serios adicionales para algunos grupos, tales como la seguridad de las mujeres, especialmente aquellas más jóvenes, las cuales pueden verse víctimas de violencia o abuso sexual.
Como reconoce el EIU, antes del terremoto la fuerza policial haitiana se fortaleció de manera importante y es hoy de las caras más visibles en el proceso de reconstrucción – junto a fuerzas internacionales, tanto de las Naciones Unidas como de los Estados Unidos.
4. Nutrición y salud. No menos importantes que las presiones institucionales y de seguridad, son las consideraciones en materia de nutrición y salud, las cuales –como hemos discutido anteriormente en Economia.com.do- podrían tener implicaciones negativas para el desarrollo en el largo plazo. En particular, el acceso a agua limpia es fundamental para evitar enfermedades y mantener el nivel de hidratación necesaria en el cuerpo. Asimismo, debe ser prioridad la construcción de facilidades sanitarias que sirvan a la población actualmente sin hogar y desplazada, la cual se estima en 1 millón de personas. Finalmente, gran parte de la ayuda internacional, como hasta ahora, deberá seguir enfocada en la distribución de alimentos a la población, sobre todo a aquellos más vulnerables como mujeres y niños.
5. Generación de Empleo. El éxito a corto plazo del gobierno haitiano y organismos internacionales dependerá de la capacidad de crear mejoras tangibles y significativas para la población en un corto período de tiempo. Esto incluye no solamente la provisión de servicios básicos discutidas en el párrafo anterior, sino también la creación de empleos. Lo ideal sería combinar la creación de empleo con el proceso de reconstrucción de infraestructura; en este sentido, la experiencia internacional en el diseño y puesta en práctica de programas de trabajos públicos o de trabajos-por-comida, podría jugar un papel fundamental.
Además de estos cinco retos, la colaboración internacional en materia de deuda externa (actualmente de mil millones de dólares) y migración, ayudaría sin duda a liberar recursos y aliviar la carga para el Estado haitiano. La República Dominicana tiene un rol fundamental en estos esfuerzos y aquéllos detallados anteriormente. Además de servir de plataforma para gran parte del trabajo logístico en el proceso de recuperación, hay dos áreas principales donde nuestro país puede contribuir significativa y distintivamente: (i) re-evaluación y restructuración de la política comercial domínico-haitiana; (ii) servir de voz y apoyo frente a la comunidad internacional para mantener a Haití en el centro de las discusiones y las iniciativas de ayuda.


