Por Economia.com.do
La economía mundial parece estar moviéndose hacia una recuperación gradual, con pronósticos de crecimiento relativamente favorables para el 2010. En particular, se espera un crecimiento global de 3.1% y una recuperación del comercio de 2.5% (ambos ajustados al alza en el más reciente pronóstico del FMI). Para América Latina, se estima un crecimiento de 2.9% en el 2010.
Dado que la crisis económica mundial ha afectado a la República Dominicana por distintos frentes (remesas, comercio, recaudación de ingresos fiscales, etc.), es así mismo, y ha sido durante este año, un reto para el país enfrentar sus múltiples consecuencias e implementar las políticas apropiadas para contrarrestarlas. Si bien muchos de los factores relacionados con la crisis son externos y se escapan de las manos de los hacedores de política dominicanos, debemos no obstante monitorearlos para, si fuera necesario, ajustar nuestras políticas e iniciativas económicas y sociales, conforme al desenvolvimiento de los aconteceres mundiales de relevancia para la República Dominicana.
Economia.com.do considera que, en los próximos meses y relativo a la crisis económica mundial, la atención de los hacedores de política en la República Dominicana debe concentrarse en los siguientes cinco puntos:
- Recuperación de las economías grandes: luego de una caída de 3.4% en el PIB de las economías avanzadas, se espera una recuperación para el 2010 con un crecimiento de 1.3%. La reactivación de la economía dominicana depende en gran medida de los países avanzados, principalmente Estados Unidos y la zona del Euro, ya que la mayor parte de las remesas, turistas e intercambios comerciales de la República Dominicana proceden de estas economías. Los estimados de crecimiento más recientes para los Estados Unidos indican una recuperación en el tercer trimestre del año (2.8% de crecimiento), luego de una caída de (0.7%) en el segundo trimestre del 2009. Sin embargo, existen factores de riesgo importantes en cuanto a la trayectoria económica de los Estados Unidos en el mediano y largo plazo.
- Trayectoria del dólar: Después de una apreciación en los meses inmediatamente posteriores al inicio de la crisis, en las últimas semanas el dólar ha perdido valor frente a las principales monedas internacionales. A pesar del debilitamiento del dólar, desde principios de año el peso dominicano se ha mantenido relativamente constante, sólo con una ligera depreciación. Es importante monitorear la trayectoria del dólar y sus efectos sobre la economía dominicana: un dólar más fuerte promueve las exportaciones y el turismo dominicano.
- Acuerdo con el Fondo Monetario Internacional: la reciente aprobación del acuerdo con el FMI, cuyo principal objetivo es mitigar los efectos negativos de la crisis económica mundial y fomentar una recuperación gradual de la economía dominicana, representa una adición importante en recursos para el Estado dominicano. En el corto plazo, el acuerdo trata de mantener la capacidad de gasto del sector público estimulando así la demanda agregada. En el mediano plazo, el acuerdo requiere reformas importantes tanto del lado fiscal como en el sector eléctrico, y un control del nivel agregado de endeudamiento. Nuestra atención debe concentrarse en el uso adecuado de estos fondos, en particular dadas las próximas elecciones congresionales y la tendencia histórica de los diferentes gobiernos a conducir políticas fiscales expansivas en estos períodos, que van más allá de nuestra capacidad de pago.
- Posición fiscal doméstica: relacionado con el punto 3, la posición fiscal del país debe ser, desde el punto de vista doméstico, la mayor preocupación y foco de atención del equipo económico dominicano. La situación fiscal existente no es sólo el resultado de factores cíclicos relacionados con la crisis, sino que también refleja significativamente problemas estructurales como se discute en las conclusiones de la reciente consulta del artículo IV del FMI. En particular, consideramos que las deudas del sector eléctrico, los subsidios no focalizados, la abultada nómina del sector público y otras ineficiencias, deben considerarse prioridades en la agenda económica.
- Medidas sociales: es de suma importancia para el país medir el impacto social de la crisis y determinar y monitorear cuáles grupos han sido más afectados. Lamentablemente, el gasto social en los países en desarrollo suele ser pro-cíclico; en este sentido, una mejor focalización y una protección de los programas y recursos destinados a los más pobres, deben formar parte de cualquier programa de gastos que se implemente.


