No importa en el ramo de negocio que estés, aquí todo se complica siempre
Por: Joel Santos, Vicepresidente Ejecutivo, International Vacation Club & Coral Hospitality Corp
En el rico idioma español, regularmente es muy simple poder encontrar una palabra que agrupe a otras en una generalidad. Sin embargo, uno se pregunta que palabra pudiera generalizar a todas las ramas de negocio que operan en nuestro país. He llegado a la conclusión de que en la República Dominicana todos estamos dedicados al negocio de lo difícil.
Realizar negocios en nuestro país no es sencillo. Y no lo es porque la mayoría de las dificultades subyacen bajo tierra y lo que pudiera parecer una “tontería” a simple vista siempre se complica, afectando los costos y la productividad de cualquier actividad empresarial. Si vas a obtener permisos de operación de cualquier actividad, se complica; cualquier documento que quieras obtener, se complica. Si intentas acelerar algunos de estos procesos, sólo te encuentras con el fantasma del chantaje de frente. En algunas instituciones, las leyes son letra muerta. Por ejemplo, los ayuntamientos en nuestro país actúan como si fueran países independientes, donde muchas veces mencionar los derechos otorgados por las leyes dominicanas es prácticamente cerrarse las puertas; sólo les falta izar las banderas y tocar un himno, ya que el trabucazo se lo viven dando a la iniciativa empresarial.
Pero hay más temas, en el sector eléctrico ni hablar. Además de los altos costos que ésta representa (materia de un artículo por sí solo), hay que lidiar con las acusaciones de violaciones a la ley, cuando las mismas distribuidoras la violan de manera fragrante. Si atrasas un día te cortan, lo cual es razonable, pero estas mismas instituciones no asumen la responsabilidad de los daños a tus equipos por problemas de voltaje, errores en facturación y llegan al extremo de devolver fianzas cuando les viene en gana, cuando terminas el contrato por alguna razón (te argumentan problemas de liquidez en tu cara) .
Sin embargo, hay que ser justos y no cargar todo el dado al sector público. Los empresarios dominicanos son constantemente acosados por una raza emergente que no tiene patria, los llamados abogados pica-pleitos. Por lo menos en materia laboral, civil y de tierra; el chantaje, la extorsión y la corrupción, están a la orden del día. Es sorprendente que tan inefectivo puede ser el sector empresarial y las mismas autoridades ante esta situación que se encuentra totalmente fuera de control. La seguridad jurídica en nuestro país está en entredicho.
Hay que irse a las entrañas de la operación empresarial dominicana para darse cuenta por qué los mecanismos de precios trabajan con muchas imperfecciones. Muchos analistas toman el camino fácil, otorgándole responsabilidad directa a factores “oligopólicos” que en realidad son factores de “lo difícil”. No hay dudas de que este último aspecto es el principal elemento que atenta contra el desarrollo de la competencia en el mercado dominicano. Más allá, “lo difícil” representa el principal desincentivo a la inversión extranjera “de buena cuña”.
No podemos perder el norte como nación. La actividad empresarial es la punta de lanza de nuestro desarrollo. Y cuando hablamos de actividad empresarial, hablamos de su totalidad, empresarios grandes y pequeños; siendo estos últimos los más afectados por la situación planteada. Es aquí donde las autoridades y el sector público pueden unir esfuerzos y poner el orden en este frustrante problema. Es el momento de ponernos “difíciles” con el negocio “de lo difícil”.


